Cómo preparar la red de una empresa cuando aumenta el número de dispositivos

red de empresa

Ordenadores, móviles, impresoras, cámaras, teléfonos IP, pantallas, sensores, equipos de control…

¿Cuántos dispositivos están conectados ahora mismo a tu red de empresa?

Probablemente bastantes más que hace unos años.

Y es posible que la red siga siendo prácticamente la misma.

Este crecimiento suele producirse poco a poco. Se incorporan nuevos empleados, se instala una cámara, se añade un punto de acceso, llegan nuevos móviles o se empiezan a utilizar más aplicaciones en la nube.

Hasta que aparecen los primeros síntomas.

El WiFi empieza a fallar en determinadas zonas. Una videollamada se corta. Una aplicación tarda demasiado en responder. Los usuarios se quejan de que Internet va lento.

A veces se culpa directamente a la conexión a Internet. Pero el problema puede estar dentro de la propia empresa.

¿Tu empresa tiene más dispositivos pero la misma red?

Imaginemos una pyme que hace unos años tenía 10 empleados.

Su red se diseñó para conectar diez ordenadores, algunos móviles y una impresora.

La empresa crece. Ahora trabajan 25 personas. Se ha implantado una centralita virtual, hay más teléfonos, cámaras IP, almacenamiento en la nube y cada empleado puede conectar un ordenador y uno o varios dispositivos móviles.

El número de conexiones se ha multiplicado, pero nadie ha revisado la infraestructura.

¿Puede seguir funcionando?

Sí.

¿Funcionará igual de bien?

No necesariamente.

Una red empresarial debe evolucionar con la empresa. Y esperar a que deje de funcionar suele ser bastante más costoso que revisar su capacidad antes de llegar a ese punto.

red de empresa

“Internet va lento”: ¿seguro que el problema es Internet?

Es una de las primeras conclusiones cuando algo falla.

Pero tener contratada una buena conexión de fibra no garantiza que todos los dispositivos de la empresa puedan aprovecharla correctamente.

Entre la conexión a Internet y el ordenador de un trabajador intervienen routers, switches, cableado, puntos de acceso WiFi y la propia configuración de la red.

Si alguno de esos elementos se ha quedado pequeño, está mal distribuido o soporta más carga de la prevista, puedes tener una buena conexión y una mala experiencia.

Por eso, antes de contratar más velocidad, conviene preguntarse:

¿Dónde aparece realmente la lentitud?

¿En toda la empresa o únicamente en determinadas zonas?

¿Solo por WiFi o también por cable?

¿Ocurre siempre o cuando hay más personas conectadas?

¿Afecta especialmente a videollamadas, telefonía o aplicaciones concretas?

Las respuestas ayudan a identificar si el problema está en el acceso a Internet o en la propia infraestructura de telecomunicaciones y conectividad.

El WiFi de una empresa no debería crecer añadiendo repetidores

Hay una solución muy tentadora cuando aparecen problemas de cobertura:

“Ponemos otro repetidor y listo”.

Puede resolver una necesidad puntual. Pero cuando hablamos de una empresa con decenas de dispositivos, diferentes zonas de trabajo y aplicaciones críticas, ir añadiendo equipos sin una planificación de red puede terminar generando más problemas.

Una red WiFi profesional debe plantearse teniendo en cuenta aspectos como la superficie, obstáculos, número y concentración de usuarios, puntos de acceso necesarios y movilidad dentro de las instalaciones.

Porque no es lo mismo ofrecer cobertura que ofrecer una conexión estable cuando muchas personas trabajan simultáneamente.

red wifi para empresas

Si en tu empresa hay zonas donde el WiFi desaparece, empleados que cambian constantemente de red o reuniones en las que la conexión falla cuando se conectan varias personas, merece la pena revisar la red WiFi para empresas antes de seguir añadiendo dispositivos.

No todos los dispositivos necesitan lo mismo

Un ordenador de administración, una cámara de videovigilancia y un teléfono IP utilizan la misma infraestructura, pero no necesariamente tienen las mismas necesidades.

Una llamada necesita estabilidad.

Una videoconferencia necesita suficiente capacidad y baja latencia.

Una cámara puede generar tráfico de forma continua.

Un equipo que accede a aplicaciones empresariales necesita una conexión fiable y segura.

Por eso, cuando una red crece, no basta con preguntar:

“¿Tenemos suficiente velocidad?”

También hay que plantearse:

¿Qué dispositivos tenemos conectados y qué función cumple cada uno?

Una infraestructura correctamente diseñada puede separar determinados tipos de tráfico, establecer prioridades y evitar que una actividad afecte innecesariamente al resto.

Por ejemplo, no tendría demasiado sentido que una descarga pesada provocase problemas en una llamada comercial importante.

Más dispositivos también significa más puntos que proteger

Hay otra consecuencia del crecimiento que a veces pasa desapercibida.

Cada nuevo dispositivo conectado supone un nuevo punto que debe gestionarse y protegerse.

Ordenadores corporativos, móviles, cámaras, dispositivos IoT, equipos de invitados…

¿Deben estar todos en la misma red?

En muchos casos, no.

Segmentar la red permite separar dispositivos o usos y reducir riesgos. Una red para invitados, por ejemplo, no debería proporcionar el mismo acceso que los equipos utilizados por los trabajadores.

Y una cámara o dispositivo conectado tampoco necesita necesariamente acceder a los mismos recursos internos que un ordenador de administración.

Por eso conectividad y ciberseguridad para empresas no deberían analizarse como dos mundos independientes.

Cuanto más crece la infraestructura tecnológica, más importante es saber qué está conectado, quién puede acceder y a qué recursos.

¿Cómo saber si tu red necesita una revisión?

No hace falta esperar a una caída completa.

Hay señales bastante reconocibles:

  • zonas con poca cobertura WiFi
  • cortes en videollamadas o telefonía
  • lentitud cuando aumenta el número de usuarios
  • dispositivos que pierden la conexión
  • equipos añadidos durante años sin una planificación global
  • switches o puntos de acceso antiguos
  • una única red para empleados, invitados y otros dispositivos
  • incidencias recurrentes que se solucionan temporalmente pero vuelven a aparecer

Si reconoces varias de estas situaciones, probablemente el problema no se resuelva únicamente contratando más velocidad.

Antes de ampliar la red, hazte estas preguntas

¿Cuántas personas trabajan actualmente en la empresa?

¿Cuántos dispositivos conecta realmente cada una?

¿Utilizáis telefonía IP o centralita virtual?

¿Tenéis cámaras, sistemas de control de acceso u otros dispositivos conectados?

¿Hay empleados que trabajan principalmente por WiFi?

¿Recibís clientes o proveedores que necesitan una red de invitados?

¿Utilizáis aplicaciones críticas en la nube?

¿Esperáis aumentar plantilla, instalaciones o dispositivos durante los próximos años?

No se trata de sobredimensionar la infraestructura “por si acaso”.

Se trata de evitar diseñarla únicamente para las necesidades que tenía la empresa ayer.

Una red preparada para crecer evita problemas después

Muchas incidencias tecnológicas no aparecen porque una empresa haya hecho algo especialmente mal.

Simplemente, la empresa ha evolucionado y su infraestructura no lo ha hecho al mismo ritmo.

Lo vemos cuando una red que funcionaba perfectamente con diez trabajadores empieza a tener dificultades con treinta. O cuando una oficina incorpora telefonía IP, videoconferencia, cámaras y servicios cloud sobre una infraestructura que nunca se diseñó pensando en ese escenario.

Por eso merece la pena revisar periódicamente la red y preguntarse si sigue respondiendo a la realidad del negocio.

Una buena red de empresa debería permitir incorporar nuevos dispositivos, usuarios y servicios sin que cada crecimiento termine convirtiéndose en una nueva incidencia.

En Gastecom analizamos la conectividad y la infraestructura de cada empresa teniendo en cuenta tanto las necesidades actuales como su evolución prevista.

Si tu empresa ha crecido, está incorporando nuevos dispositivos o empieza a sufrir problemas de cobertura, lentitud o estabilidad, puedes contactar con Gastecom para revisar si la red está preparada para seguir creciendo.

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